Los efectos destructivos de la unificación monetaria en Cuba

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Una vendedora por cuenta propia en Cuba. Foto: Solucioncuba.

Una vendedora por cuenta propia en Cuba. Foto: Solucioncuba.

El economista Elías Amor, cuestionado por este blog, analiza la posibilidad de una unificación monetaria en Cuba a raíz de las declaraciones del economista oficialista Hugo Pons al periódico español ABC sobre el fin de la doble moneda en la Isla en el 2016.

Por Elías Amor | Economista

La unificación monetaria en Cuba es una tarea muy compleja. Entraña riesgos, puede provocar efectos destructivos sobre la frágil economía castrista y en suma, no creo que exista una fecha objetivo para este tipo de decisiones. Antes se tienen que hacer unos deberes para los que el régimen comunista no está preparado.

Vamos a ver si podemos explicar brevemente el origen del problema. En Cuba no sólo hay dos monedas en circulación, sino que existen dos sistemas económicos en funcionamiento.

Podemos decir que un sistema se rige por el CUC y entraña bienes y servicios que básicamente se producen en el exterior, o en la economía interna por los escasos sectores y actividades liberalizados. Estos precios se rigen por la demanda y oferta internacional, y se trasladan de forma directa a la economía castrista. Por ejemplo, una cena en un restaurante, o una bebida de cola o unos pantalones vaqueros o un teléfono móvil. Todo esto se paga obligatoriamente en CUC y además a unos precios similares a los de Madrid o Londres.

El otro sistema es el de la economía planificada, de base estalinista, donde el Estado es el propietario de todos los bienes y medios de producción. Donde no se permite el libre funcionamiento del mercado y las transacciones quedan relegadas a los productos racionados o de acopio. Este sistema se paga con peso cubano tradicional, no funciona con la oferta y demanda, sino con mecanismos de fijación de precios determinados por el estado, y se caracteriza por la escasez, la precariedad y el desabastecimiento.

Unos cubanos obtienen sus ingresos, al menos en parte, en CUC, o reciben remesas de las familias en el exilio. Su acceso al sistema primero es fácil, incluso rentable, y dado que se han eliminado las restricciones, su nivel de vida es elevado. Por el contrario, la amplia mayoría de la población obtiene sus míseros salarios de 12 euros al mes en pesos cubanos, y su capacidad adquisitiva es muy reducida, incluyendo ese salario real del que alardean los castristas, llamado sanidad y educación, por cierto, muy devaluadas.

Como consecuencia de lo expuesto, no sólo existen graves desigualdades en la sociedad cubana provocadas por la perversión de este sistema económico dual, sino que en torno al núcleo de poder militar y de la seguridad del Estado, se intenta por todos los medios su mantenimiento, para evitar que la población mejore sus condiciones de vida, y pierda la sumisión al poder político que ha construido el régimen comunista en más de 55 años.

En esencia, la unificación de la moneda perjudica todos los intereses en juego. Si se lleva a término, será por una decisión política y no económica. Temporalmente, sus efectos serían nefastos para los cubanos que cobran sus salarios en pesos, y que al cambiarlos a CUC verían que su capacidad de compra es nula. Por otra parte, el peso cubano está tan devaluado, que no creo que la unificación se haga a su favor, porque se podría producir un proceso inflacionista de consecuencias terribles, en ausencia de una oferta suficiente que atenúe una demanda expansiva.

Además, la valoración de todos los activos en una de las monedas es otro problema, que obligará a tomar como referencia algunos precios de costes de producción y de equipamientos, que la normativa contable obliga a mantener en CUC. Es curioso, pero algunos mercados, como el de la vivienda, funcionan en CUC e incluso en dólares, y no en pesos cubanos. Eso da una idea de cómo están las cosas.

Antes de unificar las monedas, es necesario romper la dualidad antes descrita. Y eso tampoco es fácil si no se liberaliza plenamente la economía, lo que no parece ser objetivo de los llamados “lineamientos”. Cuando digo liberalización hablo de sistema de derechos de propiedad estable y garantizado, asignación general de recursos por el mercado y reducción de la participación del Estado en la economía, con la venta de empresas estatales rentables y el cierre de las improductivas. Se trata de un ajuste necesario para que la economía castrista tenga valor de mercado, se pueda estimar en términos de precios vía oferta y demanda, y no como ahora, a resultas de decisiones burocráticas. Todo ello exige una combinación de política fiscal y monetaria que en las condiciones actuales es imposible dado el carácter rudimentario que tienen esos instrumentos en la economía castrista. Y qué decir de los salarios. Ese será un gran problema, porque tienen que calcularse de acuerdo con la productividad, y no como ahora, donde se detrae recursos para financiar el aparato del Estado que todos se ven obligados a consumir.

La dualidad monetaria se creó con fines de recaudación de recursos, y de aprovechar el flujo de entrada de divisas vía turismo y remesas. Ha crecido de forma destacada si bien, las estadísticas oficiales aún no reflejan esos dos sistemas productivos. La diferencia entre ambos es tan notable que considero que la unificación puede traer consecuencias mucho más graves que las provocadas por la unión de Alemania del oeste con el este, y ya sabemos lo que eso costó a Europa y a la economía mundial.

A tenor de lo expuesto, la posición de estos economistas oficiales cubanos tiene poco sentido, y es fácilmente cuestionable. Creo que, como en otras muchas cuestiones, no tienen ni idea de por dónde deben ir.

Periodista y blogger residente en Barcelona.